NUESTRA CULTURA PRIMERO

Mi querida Chaguaya

jueves, 31 de diciembre de 2009

CARTA DE UN HIJO ABORTADO
Quiero contarles que caminando por la Av. 6 de marzo de la ceja de la ciudad de El Alto Bolivia, tuve que aproximarme a sacar fotocopias de unos documentos en una tienda de fotocopiadora, y por casualidad leí un artículo pegada en la pared la cual me conmovió bastante hasta el punto en que tuve que derramar lagrimas. Bueno de la cual escribo tal como está en la copia no señala el autor quien lo escribe:

MAMA:

Aunque tú no quisiste que yo naciera, no puedo dejar de decirte mama.

Te escribo desde el cielo, para explicarte lo feliz que yo estaba

desde que comencé a vivir en tu vientre. Yo deseaba nacer, conocerte y pensaba que algún día llegaría a ser un niño alegre.

Soñaba con ir a la escuela y llegar a ser un hombre importante.

Yo creía que cuando cumpliera los nueve meses de estar junto a tu corazón y naciera todos se iban alegrar en casa con mi llegada. Pero tu pensabas igual que yo, ¿Verdad mama? y un día cuando yo estaba contento jugando, jugando en lo más recóndito de tus-para mí- divinas entrañas, sentí algo tan extraño. Que no sabía explicarlo…algo que me hizo temblar.

Sentí que me quitaban la vida. Yo quise defenderme…pero la muerte, con su implacable y metaliza hoz, me sorprendió, cuando en tu vientre-jugaba tan contento y solo pensaba en nacer para adorarte.

Entonces no comprendí quien me quitaba la vida, dime mama, ¿Quién podría entrar impunemente dentro de ti y llegar hasta donde tan seguro me hallaba para matarme? ¿Quién sabía que estaba ahí? ¿Quien fue mama, quien? ¿Dónde estabas, tú que no me defendiste?

No sé lo que llegue a pensar…perdóname, pero por un momento el negro curvo de la duda paso por mi mente y creí tu solo habrías podido hacerlo.

Pero no, perdona mi mal pensamiento.¿ Como yo iba a comprender que una madre matara a su hijo, cuando en la casa no estorban ni el gato, ni el perro, ni el televisor?.
Ahora mama, ya lo sé todo. Estoy aquí en otro mundo; que hay madres que matan a sus hijos antes de nacer. Madre ¿Cómo pudiste matarme? ¿Cómo es posible que hicieras tal cosa conmigo? ¿Pensabas acaso comparar un lavaplatos, o una lavadora, con los gastos que yo ocasionaría? El mal consejo que te dieron lo escuchaste antes de oír tu corazón. Yo, que tenía tantas ilusiones… y tú me las quitaste todas. Yo, que pensaba ser un buen ingeniero, un patriota, un revolucionario digno y capaz. Hubiera podido ser y buen hijo y buen padre, pero tú me negaste todo.

¿Sabes una cosa mama?...Ayer estuve hablando con Dios y le pedí que, por favor, me aclarase la verdad de mi muerte. El me abrazo con cariño y me dijo muchas cosas…Las palabras más maravillosas y alentadoras que jamás escuche; las mismas que siempre soñé con escuchar en tus labios de madre, cuando todavía esperaba que un día me arruilaras en tus brazos. Me dijo también que solo él es el dueño de la vida y que nadie tiene derecho ni poder para quitarla.

Por mis ojos caían torrentes de lagrimas, pero Dios me estrecho contra su pecho y me susurro tiernamente; “pequeño mío, si tú no tienes madre, yo te daré la mía”, y me enseño a la virgen.

Y me ha dado todo lo que tú me negaste.

Mama, antes de despedirme de ti, voy a pedirte un favor que esta carta que te escribo se la leas a tus amigas y futuras mamas, para que no cometan el monstruoso error que tu cometiste conmigo.

Te envió todo el cariño que hubiera querido darte en la vida y te pido que te arrepientas de lo que con tu hijo que nunca nació.

ADIOS MAMA ¡MAMA TE QUIERO MUCHO!

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